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Baloncesto Europeo se beneficia con el paro de la NBA...

Gasol junto a su amigo
Juan Carlos Navarro
Madrid, España--Rudy Fernández, Tony Parker, Andrei Kirilenko, Deron Williams... El goteo de estrellas de la NBA que aterrizan en Europa empieza a prometer un arranque de temporada chispeante. Luego, una vez se resuelva el lockout o cierre patronal en la Liga norteamericana, si es que se resuelve, ya se verá cuál puede ser el efecto de la resaca. 
Las tesis más pesimistas en torno al inicio en tiempo y hora de la NBA, programado para el 1 de noviembre, se refrendaron con la fracasada reunión entre el sindicato de jugadores y los propietarios de los clubes en la pasada madrugada en un céntrico hotel de Nueva York.
David Stern y Derek Fisher trataron de conservar las formas, pero el cisma, pese a que corre ya el cuarto mes de cierre patronal, es evidente. El jugador de los Lakers y presidente del sindicato explicó que la reunión dejó de tener sentido en el momento en que los propietarios les ofrecieron un 47% de los ingresos brutos de la Liga, un 10% menos de lo que percibían hasta ahora. Los jugadores, por su parte, se resisten a bajar del 53% su parte del pastel. 

La baraja se rompió. Stern declaró que quedan cancelados los 114 partidos de pretemporada y que ello comporta unas pérdidas de 150 millones de euros. Es más, agregó que si antes del lunes no se llega a un acuerdo también quedarán canceladas las dos primeras semanas de competición oficial.
Muchos no esperaron a oír esas palabras. El camino emprendido por Rudy Fernández cuando fichó por el Real Madrid o Deron Williams cuando se enroló en el Besiktas turco lo han seguido ya unos 40 jugadores. 

La posibilidad de que el Barcelona fiche a alguno de los hermanos Gasol es remota si no se cancela toda la temporada de la NBA. Ambos han manifestado que no contemplan un fichaje por uno o dos meses y el club, según afirma Joan Creus, su secretario técnico, tampoco. Si el curso de la competición estadounidense se cancela por completo, el panorama sería entonces muy diferente.

Elpais.es